La historia de Halloween

La historia de Halloween

Es una fiesta de origen pagano, que tiene su origen en el antiguo festival celta conocido como Samhain (pronunciado “sow-in”), que significa “fin del verano” y se celebraba al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al “año nuevo celta”, coincidiendo con el solsticio de otoño.

Durante esta noche se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, y se realizaban fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Además, era habitual colocar una vela encendida en las ventanas para que los muertos “encontrasen su camino”.

Los antiguos celtas creían que el espacio que separaba este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar de un mundo a otro. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado, pero también está la teoría de que se vestían de manera lúgubre y funeraria para pasar desapercibidos.

Cuando los romanos ocuparon a los celtas,  la festividad fue asimilada por estos. Aunque ya se celebraban los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), ambas tradiciones se mezclaron.

En el siglo VII el papa Bonifacio IV incorporó la antigua tradición celta, que figuraba en el calendario romano y se practicaba en las tierras bretonas, al conjunto de las celebraciones cristianas con el nombre de la víspera del Día de Todos los Santos (All hallows eve), en un intento de darle un marco sagrado a la arraigada tradición pagana.

Hacia el año 1845, Irlanda experimentó su peor crisis económica y social, en lo que se llamaría más tarde la Gran Hambruna Irlandesa. Millones de irlandeses emigraron a otros países en busca de trabajo, siendo los recientes Estados Unidos de América el principal destino de los exiliados. Aun así, la celebración de “All Hallows Eve” no se había transformado del todo.

Los irlandeses llevaron sus tradiciones, y así fue como “All Hallows Eve” se convirtió en Halloween. Con la intervención norteamericana, la celebración tomó un cariz mucho más excéntrico y comercial.

 

Alberto López

 

 

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