Ventajas y desventajas de las clases individuales y de las clases en grupo (II).

Ventajas y desventajas de las clases individuales y de las clases en grupo (II).

Clases en grupo.

Cuando hablamos de clases en grupo una de las primeras imágenes que se nos viene a la cabeza es un aula llena de chavales gritando, pero esto no tiene por qué ser exactamente así. Como hicimos en el post de “Ventajas y desventajas de las clases individuales y de las clases en grupo (I), Clases particulares”, vamos a analizar los beneficios y las contraposiciones que tiene dar las clases en grupo.

Ventajas:

  • Dudas comunes. La duda de uno de los compañeros también puede clarificar la de los demás.
  • Mejora en la pronunciación. Siempre, lo más difícil para el alumnado es la pronunciación y la comprensión auditiva. Aprender y practicar en grupo es la mejor ayuda para mejorar en ambos aspectos ya que las palabras se aprecian de manera distinta cuando en la conversación en vez de participar un interlocutor participan varios.
  • Dinámica de aprendizaje común. El dinamismo en las clases en grupo es mayor. Los alumnos están en clases con compañeros que se encuentran en un nivel de conocimiento similar y con unos objetivos similares, haciendo del aprendizaje algo ameno y divertido. El profesor, en consecuencia, puede ir marcando los ritmos y las pautas de las actividades. Todo ello genera una sinergia que facilita y mejora el aprendizaje.
  • Motivación. Está muy ligado a lo mencionado anteriormente. Al estar en un grupo y en un ambiente de estudio parecido, se crea un ambiente de motivación favorable donde se pierden los miedos y la vergüenza, y se nutre la autoestima de los alumnos.
  • Las clases grupales siempre serán más baratas que las clases particulares, por razones obvias. Aun así, pueden llegar a salir gratis si se utilizan ayudas o bonificaciones como la que explicamos en La fundación Tripartita, la ventaja desconocida”, gracias a la cual las clases pueden llegar a estar bonificadas hasta un 100%.

 

Desventajas:

  • Estos no siempre son flexibles, y, aunque se intenta buscar un consenso, cada alumno se tiene que adaptar a ellos.
  • No resolución de dudas. Hay más compañeros en clase y las dudas que surjan pueden no ser resueltas por falta de tiempo, vergüenza u otras causas.
  • No estar al mismo nivel. El formador tiene que ir al ritmo de la clase, el de todos los compañeros, y alguno que tenga más dificultades corre el riesgo de quedarse atrás.
  • Inseguridades y desmotivación. En consecuencia a lo citado anteriormente puede provocar en el alumno inseguridades y apatía por las clases al verse como “el último de la clase” o al sentirse “perdido” en ellas.

 

Alberto López

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